Peligro ante calentamiento global
MÉXICO – El cambio climático mantiene en la primera línea de riesgo en Latinoamérica a las personas que viven en las zonas costeras e islas, las cuales ya representan a una de cada 10 habitantes de la región, advirtió el miércoles el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).
Sube nivel del mar
En el marco de la presentación regional de un informe mundial sobre el cambio climático, en el cual se advierte que las mujeres son las más afectadas por sus impactos, la directora para América Latina de la UNFPA, Marcela Suazo, refirió que el nivel de las aguas de los mares en la región no ha dejado de subir y las proyecciones es que a nivel global continúen.
Comentó que un estudio del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, con sede en Panamá, señala que “en los últimos 40 años no se ha detenido el crecimiento de las aguas en América Latina (y) eso inmediatamente nos tiene que llamar la atención sobre todas aquellas poblaciones que viven en las zonas costeras, que es una de cada 10 personas”.
El informe global, denominado “Frente a un mundo cambiante: las mujeres, la población y el clima”, estimó que para el 2010 los mares del mundo podrían elevarse hasta en un dos metros del nivel actual por efectos del cambio climático.
Suazo dijo que cada metro que se incremente el nivel del mar se traduciría en un desplazamiento de unos 130 millones de personas, por lo cual los países deben comenzar a desarrollar políticas públicas para hacer frente a esas posibles consecuencias.
Tierras deforestadas
“Tanto en América Latina como en el resto del mundo, la condición a la que se están enfrentan las poblaciones a los efectos del cambio climático es muy importante”, dijo.
Consideró que América Latina enfrenta también una degradación del 40 por ciento de sus tierras por deforestación, lo cual limita las barreras naturales para mitigar los efectos del cambio climático, por ejemplo las lluvias intensas.
Suazo dijo que en las últimas dos décadas América Latina y el Caribe ha visto cuadruplicarse los desastres, la mayoría de los cuales están vinculados con el clima, lo cual ha afectado a por lo menos 250 millones de personas, un poco menos de la mitad de todos los habitantes de la región.
Advirtió que los efectos del cambio climático se traducen en una exacerbación de las desigualdades, al provocar escasez de agua, intensas tormentas, inundaciones y en consecuencia una mayor emigración y pobreza.
“Es importante que se tomen hoy decisiones de política pública, que inviertan en mujeres, en jóvenes, tomen en consideración dimensiones socioculturales y además aseguren mecanismos, herramientas para que tengan igualdad de condiciones”, dijo Suazo.
Por otro lado:
Según la ONU, las mujeres sufren más el cambio climático
Son mayoría entre las víctimas de desastres naturales, como sequías e inundaciones.
Los desastres casi siempre golpean con más fuerza a los sectores más vulnerables. Ésa es una de las principales razones por las cuales las mujeres son quienes más sufren los efectos del cambio climático, y quienes mueren en mayor cantidad en estas catástrofes. Sobre este aspecto alerta el informe “Estado de la población mundial 2009″, que presentó ayer el Fondo de las Naciones Unidas para la Población (FNUP).
Los eventos meteorológicos extremos han aumentado en cantidad e intensidad desde 1970: inundaciones como consecuencia de grandes lluvias, sequías y tormentas de viento. En un desastre siempre habrá una proporción de mujeres embarazadas o en peores condiciones para tolerar el esfuerzo requerido para escapar; además, tienen menor masa muscular que los hombres. Sin embargo el informe destaca que son las desigualdades de género las que acentúan la debilidad: recluidas en el hogar, a las mujeres les cuesta huir ante eventos repentinos, son quienes cargan con los hijos, no han aprendido a nadar pese a vivir en zonas costeras, y en muchos países deben usar ropas largas, que no les permiten correr ni trepar.
El FNUP subraya el impacto que tiene en las mujeres “la estrecha conexión entre género, agricultura y cambio climático”. Las sequías las obligan a trabajar más para obtener alimentos, agua y leña; y las niñas dejan la escuela para ayudar a la madre. “Debido a su mayor pobreza, su menor poder sobre sus propias vidas (…) y la desproporcionada carga que soportan a raíz de la reproducción y la crianza de los hijos, a medida que va cambiando el clima las mujeres enfrentan problemas adicionales”.
El documento indica que son escasos los estudios que vinculan el cambio climático con la demografía, pese a que el aumento de la población mundial va de la mano del incremento de los gases que provocan el calentamiento global. El acceso de las mujeres a la educación y a la planificación familiar implicará entonces no sólo el cumplimiento de derechos, sino también una estrategia para reducir las emisiones contaminantes.
A propósito, ¿las emisiones originadas por las mujeres son diferentes de las de los hombres? En buena medida sí, pero por desigualdad social: viajan menos en automóvil, y menos aún en avión.
Pero por otra parte, las investigaciones existentes señalan que en países industrializados, las mujeres tienden a comprar productos “ecológicos” y alimentos orgánicos, comen menos carne, reciclan más, y están más interesadas en un uso eficiente de la energía. Además, en esos países, las decisiones sobre consumo recaen en las mujeres hasta en un 80%.




